lunes, 15 de junio de 2009

Se busca casa para una gata ‘seropositiva'

Ratona tiene «cara de vampirillo», el pelo gris, los ojos verdes y un hada madrina: Yolanda, una vecina que la rescató del solar de La Guindalera donde vivía cuando estaba a punto de morir. Esta gata de «buen carácter» y aficionada a que le acaricien la cabeza ha vivido mucho, pese a que nació hace sólo nueve meses. Ha superado una sarna y una infección de ojos que por poco la deja ciega y ha sobrevivido a una ola de envenenamientos que hubo en su barrio.

Durante meses, la relación entre mujer y gata se limitó a que la segunda se acercaba a la primera en busca de salchichas. «La veía jugando en el solar, siempre con su hermano, y la llamé Ratona porque me recordaba un ratoncito», cuenta Yolanda. Pero decidió llevársela a casa al notar que algo iba mal: «Después de perder a su hermano adelgazó, se le puso el cuerpo abombado y le salieron calvas en la cabeza, como si le hubieran pasado un rastrillo», explica Yolanda.


Ahora, gracias a su benefactora, se encuentra recuperada de todas sus dolencias salvo una: es portadora del virus de la inmunodeficiencia felina (similar al VIH humano, pero que no se transmite al hombre), por lo que no puede ni volver a la calle ni seguir en casa de Yolanda, que tiene otros dos gatos con rinotraqueitis, una especie de asma contagiosa que podría llegar a matarla.

Ratona pasa ahora gran parte de su tiempo metida en una jaula especial, en una «cuarentena constante». «Sólo la saco cuando no va a poder encontrarse con mis otros gatos», explica Yolanda. «Es muy duro, porque Ratona añora la compañía de otros felinos y cada vez que los oye se pone a maullar. Necesita ser acogida por una familia paciente, porque ella aún tiene que acostumbrarse a la gente. Y, si tuvieran en casa a otro gato inmuno, como ella, sería la casa ideal».

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